Tal y como comenté hace unos días, la semana pasada estuve haciendo un par de cursillos. Hoy me centraré en el de dieta mediterranea. El jueves fui a las cavas de Codorníu, y aunque estaba tan cansada que no me enteré de muchas cosas, era para alucinar lo extensas que son las cavas. Contando los 4 pisos y los pasillos que hay en cada uno de ellos, hacen un total de 30 km aproximadamente! El viernes era el último día y nos “invitaron” a comer. Y digo invitaron, porque el curso no fue muy barato que digamos. Lo bueno es que mi amiga Sandra pudo quedarse a comer, porque no sabéis el palo que daba comer con gente desconocida…. :S
Después de la comilona:
hubo esqueixada, escalivada, ensalada, pa amb tomaquet, garum, botifarra amb mongetes al ganxet, paella y de postre sandía y melón. Y para beber: vino y cava!
fuimos a una sala de actos a hacer la última clase y, para mí, la más interesante de todas. Los temas que se trataron fueron: la anorexia, la bulímia y la obesidad.
El profe es médico en un hospital, y nos comentaba casos de chicas anoréxicas, y la verdad es que se le ponía a una la piel de gallina… Al escuchar aquellas atrocidades, se me llenaban los ojos de lágrimas. Y es que también me hacía recordar la época en que una de mis hermanas tuvo anorexia. A día de hoy, aún no hemos hablado del tema, y eso que nos lo explicábamos todo… aunque supongo que es normal. Es una enfermedad en la que los familiares se sienten impotentes, sin saber qué hacer.
El profe comentaba que algunas veces la enfermedad provenía de abusos desde bien pequeñas, en algunos casos por parte de los abuelos!! Las niñas no se daban cuenta de lo que les hacían hasta que eran adolescentes. Era entonces cuando caían de lleno en la enfermedad, ya que se tiende a la autodestrucción.
En la clase, éramos unas 9 o 10 personas con amigos o familiares que habían padecido la enfermedad. Una chica comentó que conocía el caso de una niña de 11 años con anorexia. Los padres la descubrieron al leer el diario de la niña, en el que explicaba exhaustivamente, el número de calorías que comía y también el número de calorías que vomitaba.
Nos pasó fotos de una modelo que recientemente hizo una campaña de publicidad para la firma italiana Nolita. El nombre de la modelo es Isabelle Caro. Aunque en las fotos pesa 31 kg, en algunas entrevistas comenta que llegó a pesar 25 kg!! El profe también nos comentaba que había dos hermanas, creo que gemelas, no sé de qué país, que competían por ver quién perdía más peso de las dos. Resultado: una murió. Las fotos que nos mostraba eran espeluznantes. Parecían esqueletos con un poco de piel encima…
Os dejo la foto de la campaña publicitaria de Isabelle Caro:

El profe nos invitó a leer algunas de las webs “proana” y “promia” para poder entender mejor la enfermedad. Es difícil intentar entender qué se les pasa por la cabeza, porque para nosotros es algo escandaloso, pero para las enfermas es un gran logro el ir adelgazando.
Muchas están ingresadas en hospitales durante largos periodos de tiempo, pero lo mejor no es hacerlas engordar a través de la vía intravenosa, ya que si las hacen engordar 6 kg en el hospital y les dan el alta, al salir ellas adelgazan los 6 ganados en el hospital y un poco más. Lo que se tiene que hacer es acompañar la terapia nutricional con una psicoterapia, y es que les ayuda el estar con demás personas enfermas, ya que se crean grupos. Esto es bueno porque si una falla en los objetivos, afecta al resto del grupo.
Al llegar a casa aquel día le dije a mi hermana que me gustaría hablar con ella de su enfermedad, de la cual por suerte está curada desde hace años, pero me dijo que no quería recordarlo, y que por ello no lo había hablado con nadie. Lo entiendo, aunque siempre me quedaré con las ganas de saber los motivos por los cuales llegó a tener anorexia.
Espero que no tengáis que pasar por una experiencia así, porque, como he dicho antes, te sientes impotente, sin saber qué hacer. Y muchas veces pensamos que tal y como actuamos ayudámos a esa persona, pero en realidad no es así.